divendres, 20 de febrer de 2009

PREMIO PRIMAVERA DE NOVELA 2009


La sombra de lo que fuimos
Luis Sepúlveda


En un viejo almacén de un barrio popular de Santiago de Chile tres sexagenarios esperan impacientes la llegada de un hombre.

Cacho Salinas, Lolo Garmendia y Lucho Arencibia, tres antiguos militantes del ELN, el grupo de elite del partido de Salvador Allende, derrotados por el felón golpe de estado de Pinochet, víctimas de la sangrienta represión que anegó el país durante los años de plomo de la dictadura militar, condenados al exilio y al desarraigo, vuelven a reunirse treinta y cinco años después, convocados por un legendario luchador anarquista, a quien conocen como “el especialista” y al que esperan para ponerse a sus órdenes en el que debe ser un postrero golpe contra la oligarquía pinochetista.

El “especialista” es Pedro Nolasco, nieto de un mítico anarquista que en 1925 asaltó el Banco de Chile, en compañía de los “Justicieros”, los españoles Durruti, Ascaso y Jover, auténtico “Robin Hood” de la revolución allendista, azote de la oligarquía chilena, personaje mítico de la militancia izquierdista...

Enfermo de gravedad y con los días contados, contacta con Lolo Garmendia y le pide que reúna a un equipo de viejos militantes para ejecutar una postrera acción revolucionaria: recuperar un importantísimo alijo de dinero escondido en un antiguo restaurante por los grupos de oligarcas chilenos que, para hundir el régimen de Allende, sacaban de contrabando el capital de Chile.

Pero cuando Nolasco se dirige a la cita en el almacén, muere de forma grotesca, golpeado por el destino ciego en forma de un tocadiscos lanzado desde una ventana en medio de una violenta discusión conyugal.
El plan parece haberse ido al garete por la muerte del líder hasta que Garmendia se dirige a sus compañeros y, recordando la expresión favorita de su difunto compañero, les dice: “¿Qué, nos la jugamos?”.


La sombra de lo que fuimos es un virtuoso ejercicio literario que revela el uso magistral de los recursos narrativos de que hace gala su autor: el dominio del lenguaje, la creación de caracteres de personajes veraces, la capacidad de evocación, el uso eficaz de la elipsis, el empleo de un exquisito sentido del humor y de la ironía, matizada con una extraña mezcla de ternura y humanidad, los diálogos certeros, y la contención narrativa al servicio de una novela que narra la historia con una economía admirable.

Nada sobra, ni una sola palabra, en una narración que es puro músculo y encanto. Y esta maestría novelística está puesta al servicio de una emotiva historia crepuscular. Un relato que reivindica a los perdedores, a los heridos, humillados y ofendidos. Un retrato que dignifica a toda una generación devastada por la vesania de una oligarquía y ejército criminales, los del Chile de Pinochet.
Una novela escrita con el corazón y con el estómago, que no puede dejar de conmover al lector, arrancar su sonrisa y hasta su carcajada y, a la postre, hacerle reflexionar.

***

Luis Sepúlveda (Ovalle, Chile, 1949) tuvo un destacado papel como líder del movimiento estudiantil. Tras el golpe de Estado de 1973, fue primero encarcelado durante dos años, después, puesto bajo arresto domiciliario. Aunque logró escapar y permanecer en la clandestinidad casi un año, fue apresado de nuevo con sentencia de por vida por traición y subversión, finalmente convertida en exilio.
Tras un periplo por Argentina, Uruguay, Brasil, Paraguay y Ecuador, donde trabajó ayudando a las comunidades indígenas, en 1979 se unió a la brigada internacional Simón Bolivar que luchaba en Nicaragua. Después de la victoria de la revolución, trabajó como reportero.

Posteriormente se trasladó a Hamburgo (Alemania), aunque siguió viajando con frecuencia a América Latina y África. Desde 1982 a 1987 trabajó con Greenpeace en una de sus embarcaciones. Luego fue coordinador entre varias secciones de la organización. Desde hace varios años reside en Gijón (Asturias).
Entre sus obras destacan Un viejo que leía novelas de amor (1989, Premio Tigre Juan de novela), Patagonia Express (1995), Historia de una gaviota y del gato que le enseñó a volar (1996), Historias marginales (2000), Moleskine, apuntes y reflexiones (2004) y La lámpara de Aladino (2008)

2 comentaris:

Nèlida ha dit...

darrerament, tret d'en Bolaño, he llegit ben poc en castellà, així que m'apunto la recomanació.

Sílvia Tarragó ha dit...

Jo de Luis Sepúlveda no he llegit res encara, tot i que el meu germà sempre em recomana "Un viejo que leía novelas de amor". Serà qüestió de començar.

Salutacions.