dissabte, 21 de març de 2009

UN POEMA PEL RECORD


A pocs dies del tancament definitiu de la nostra llibreria, la Meritxell, una joveníssima lectora i incipient escriptora ens va dedicar aquest poema que, crec, reflecteix el sentiment de tots aquells que estimem els llibres. Confesso que em va emocionar i m'afalaga saber que vam crear un lloc entranyable per a moltes persones com ella.

La Proa

Un lugar donde esconderme, evadirme del mundo frío del exterior,
un lugar cálido, en el que poder convertirme en hada,
y batir mis alas entre las pequeñas estanterías abarrotadas de historias,
esperándome silenciosas, encuadernadas en tapas blandas.

Un lugar que ya nunca más va a estar, tras la puerta de cristal,
que al abrirse, el repiqueteo de las dulces campanas,
invadía mis oídos, como la señal al entrar en otro mundo.

Y ahora, desde la cama de mi habitación,
los ojos se me humedecen y me duele el corazón.

Aunque sabía que nada era eterno, siempre me había creído la mentira,
creía que mi mágico lugar siempre iba a estar,
siempre iba a poder recorrer la pequeña pero encantadora librería.

Y es que a veces, las personas tienden a creer que las cosas buenas
van a estar ahí para siempre, pero en realidad,
acaban yéndose, despidiéndose entrecortadamente,
convirtiendo así los momentos felices, en un simple recuerdo.

Y aunque alguna parte remota de mí sabía que,
lo bueno siempre es efímero,
no deja de ser doloroso comprobarlo.

Trece años... Casi toda mi vida.
Y ahora se desvanece, como las sombras al amanecer.

Repetiría una blasfemia tras otra, enfadada porque mi pequeña burbuja,
mi pequeño y agradable mudo... desaparece.

Como la acogedora noche se ve obligada a retroceder
ante la imponente llegada del día,
y el sol abrasador eclipsa la tímida luz de las estrellas.

Aunque los sueños maravillosos
que he vivido en esta noche tan perfecta, sé que nunca lograré olvidarlos.


XEI

Nosaltres tampoc els oblidarem, Meritxell, moltes gràcies per aquest meravellós poema.

Sílvia Tarragó