dimecres, 6 de juny de 2007

"CORAZÓN DE TANGO", D'ELIA BARCELÓ

Suena el fueye, la luz está sobrando....

La letra del tango Tal vez será mi alcohol, que luego se llamó Tal vez será su voz, de Homero Manzi es el preludio de una desgarradora historia, pasional, como el tango, intensa, que, además, trasciende el tiempo "porque el tiempo que miden los relojes no es el mismo tiempo". Por eso la novela se inicia en la actualidad, en un encuentro fortuito que arrastra hacia el pasado a sus protagonistas seducidos por sus inquietantes parejas de baile. "Yo era solo un alma prendida a un sortilegio, que volaba y se sumergía siguiendo su luz como una mariposa nocturna" y le sigue, y la sigue, los dos arrastrados por ese impulso que les lleva hasta Buenos Aires, hasta un "museo triste como pocos, desierto, con grandes salas pobremente iluminadas, de paredes pintadas de colores inverosímiles: verde bilioso, amarillo sucio, azul deslavado, cubiertas de cuadros de todos los estilos, de todas las épocas, en una zarabanda incomprensible, como si los hubieran arrinconado allí para poderlos olvidar mejor."

Sí, el tiempo que miden los relojes no es el mismo tiempo y así, bailando con el alma prendida a un sortilegio, reaparece el Buenos Aires de los años veinte "traspasado por el ritmo arrastrado de un dolor dulcísimo, de un recuerdo impreciso perdido en el tiempo". Una época de cafés y de música, de marinos y europeos en busca de fortuna, de un barrio, el de La Boca, donde los sueños de un amor imposible se arrastran y entrelazan en un tango eternal que confluye, subyuga y se repite, quien sabe por qué, en una milonga europea.

Como vos, era pálida y lejana;
negro el pelo, los ojos verde gris.
Y también era su boca entre la luz del alba
una triste flor de carmín.

Sílvia Tarragó